Ruido rosa como terapia musical

Ruido rosa como terapia musical

Aunque pueda extrañar a priori, ¿sabías que el ruido tiene color? ¿Y que según sea el color de éste incide de una forma u otra en nuestra salud? Existen multitud de colores en el ruido: el rosa, el blanco, el azul, el marrón, el violeta, el gris…

Esta semana hemos querido sumergirnos en uno de ellos. En las próximas líneas, vamos a explicaros en qué consiste el ruido rosa, por qué se le llama así y qué serie de beneficios asociados nos aporta su escucha.

Los colores del ruido

En primer lugar, resulta interesante conocer por qué se dice que un ruido tiene color.

Como cualquier sonido, un ruido se caracteriza por su longitud de onda, asociada a un color determinado. De ahí que existan los ruidos de color, diferenciados entre sí por su densidad espectral.

Explicándolo de otro modo, la potencia y distribución de su frecuencia marcarán la tipología o color del sonido. Los tonos azules y violetas representan las frecuencias vibratorias más altas y los rojizos las más bajas.

Según sea su densidad espectral, puede ayudar a tratar patologías auditivas como los acúfenos o la hiperacusia. Diversos estudios han revelado que en general relajan, influyen en el estado de ánimo, favorecen la concentración, aumentan la capacidad cognitiva y mejoran las habilidades para el estudio.

ruido rosa frecuencias

¿Qué es el ruido rosa?

El ruido rosa es un ruido blanco de frecuencias altas atenuadas, pues su densidad espectral es inversamente proporcional a la frecuencia. Por tanto, predominan las frecuencias bajas o sonidos graves. La diferencia con el ruido blanco es que éste no apaga los otros ruidos, sino que los integra.

Su sonido es similar al espectro medio acumulado de la música sinfónica, al de instrumentos armónicos (como el piano o el órgano), o al que emitimos al pronunciar la letra “f”. Su densidad espectral decae 3 decibelios por octava a medida que aumenta de frecuencia.

Tanto el ruido blanco como el rosa contienen todas las frecuencias audibles para el ser humano de 20 a 20.000 hercios. La diferencia está en cómo esa señal se distribuye entre las frecuencias. El ruido blanco tiene la misma potencia por hercio en todas.

En el ruido rosa la potencia por hercio disminuye conforme aumenta la frecuencia. Por este motivo, las frecuencias inferiores en el ruido rosa son más fuertes y tienen más poder que las frecuencias más altas.

Recordemos que la octava es una banda de frecuencias cuya frecuencia máxima duplica a su frecuencia más baja. Por ejemplo, la banda de 20 a 40 hercios es una octava. Igual que la de 40 a 80. Así, aunque la potencia por hercio baje con el aumento de la frecuencia, la anchura de las octavas sucesivas aumenta, produciendo igual potencia por octava. Por eso, la mayoría de personas perciben su sonido de manera uniforme y plana.

¿Para qué sirve el ruido rosa?

El ruido rosa suele utilizarse para ecualizar y probar los altavoces en salas y auditorios. También ha ganado terreno en los espacios de trabajo con el fin de enmascarar el sonido de fondo de baja frecuencia. Esto incrementa la productividad y la concentración de los trabajadores.

Por otra parte, el ruido rosa podría mejorar la calidad de nuestro descanso, según diversos estudios realizados.

En un experimento efectuado a 50 personas, los resultados fueron sorprendentes. El 75% de los participantes afirmaron haber tenido un sueño más reparador escuchando ruido rosa de fondo. De hecho, en los registros de la actividad cerebral, la cantidad de sueño más estable y reparadora aumentó un 23% entre los sujetos que escucharon ruido rosa.

La revista Frontiers in Human Neuroscience publicó el interesante estudio realizado por el departamento de neurología de la Facultad de Medicina Feinberg en Illinois. En él, sincronizaron el sonido con el ritmo de las ondas cerebrales de los sujetos. Los científicos descubrieron que la estimulación con ruido rosa aumentaba significativamente los períodos de sueño profundo y mejoraba la retención de la memoria.

Lo cierto es que necesitamos más estudios que avalen los beneficios que supone sincronizar el ruido rosa con los ritmos de las ondas cerebrales. Pero también es una realidad que está ganando adeptos frente al ruido blanco.

¿Y tú? Si tuvieras que elegir, ¿con cuál de los dos te quedas? No lo dudes y ¡cuéntanoslo! Nos gustaría mucho que compartieras tu opinión con nosotros.

Fuente e imágenes: Alex Metric, MarketWatch, Muy interesante.

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